miércoles, junio 08, 2005

Sobre estereotipos y otros enredos del "tipo"

A propósito del post de mi eterno compañero, intitulado "no es bueno que el programador esté solo" , quisiera aprovechar el espacio choricero, para desarrollar tímidamente una idea sobre los estereotipos y el ámbito de desempeño de las personas.

Estereotipo

Cuando estudiaba, recuerdo, los libros se ponían más o menos de acuerdo en decir que un estereotipo era el conjunto de creencias acerca de las características de una persona que, generalizadas a todos los miembros de un grupo, daban como resultado una cosa simplificada, identificable y más o menos delimitada. Pero, con cierta maldad, insistían en dejar entreabierta la posibilidad de que cada uno definiera el "quién".
Así, sin que cada uno caiga en cuenta de su propia realidad, podríamos aseverar que el policía de la provincia es gordo y tiene pies chiquitos porque sí, porque más de un transeúnte lo notó, lo comentó con sus amigos y, hasta sospechó que la cosa empezaba a tornarse genética. O, que cuando el plomero requiere de su lápiz y libreta para bocetar el presupuesto que concluirá con una exacerbada cifra subrayada, la cosa va a doler. O peor, que los abogados son buitres y no sólo eso; que su estereotipo es de los más complejos y posee una infinidad de subcategorías. A saber:
- que si se peina al costado para tapar la calvicie y su oficina huele a comida es: rata (capaz de iniciar una demanda laboral contra alguna persona para la que jamás trabajamos y ganarle).
- que si se encuentra extremadamente bronceado, y un jóven a su lado transporta las carpetas del caso es: garca. (ideal para cuestiones comerciales, de los mass media o del espectáculo)
- que si es viejo, de voz ronca, habla pausado y usa moño es: experimentado (el ideal para los "tapaditos" que sorprenden con la victoria).
..y así sucesivamente.

El caso es que, si bien éstos estereotipos fueron armados más o menos por el imaginario colectivo, no sucede lo mismo con otras ocupaciones afectadas por lo que denomino el "estereotipo inteligente".

Estereotipo inteligente

Deviene del cruzamiento imperceptible -pero inevitable-, de los datos arrojados por la sociedad por un lado, y de los provenientes del trabajo sigiloso del propio grupo en cuestión, por el otro. LLámese: poetas, informáticos, diseñadores, artistas plásticos, filósofos y propietarios de autoservicios coreanos entre otros. Sí, estos grupos aparentemente heterogéneos, guardan en sus entrañas el secreto de ser portadores oscuros de la gloria. ¿Qué gloria?, la de haber burlado el término una y otra vez con alevosía.
En una actitud cuasi-sectárea, éstos grupos viven a diario retroalimentando la definición del estereotipo que más les cae en gracia, y más les sirve a sus fines promocionales y/o autobiográficos. Por ejemplo: los diseñadores usamos anteojos de marco oscuro para llamar la atención, para decir, con cierta solemnidad encubierta que somos osados y tan perfectamente bellos que con algo lo teníamos que arruinar. Así, las personas que nos ven nos identifican con facilidad, y nos valemos del estereotipo para obtener los permisos de irracionalidad en la empresa, la calle o el mundo. Nos escudamos de las tareas administrativas, y hasta podemos obtener trabajos en la calle, o el cumpleaños de un amigo en común.
Los informáticos, se ponen de acuerdo: la herramienta de oro es la exclusión. Hablar técnicamente, utilizar sucesivos términos en inglés, agruparse en las fiestas y conversar fervorosamente sobre el tema amen del desconocimiento del interlocutor y la ocasión que los reúna. Mechar con un poco de nostalgia refiriéndose a lenguajes que quedaron obsoletos o máquinas que se dejaron de producir (es importante que el resto de las personas, también note que poseen sentimientos). Ésto, les permitirá entre otras cosas que desconocemos, asegurarse la renuncia anticipada del inquieto usuario de PC al mercado laboral, mantener hermético el ámbito de diversión y esparcimiento y, poseer cierto dominio sobre el valor comercial de sus producciones.

Diferente es con los propietarios de los autoservicios coreanos, claro. Pero este estereotipo inteligente, es taaaan inteligente, que requerirá de un análisis exhaustivo, y un capítulo posterior.

3 Comentarios:

Blogger Laleft dijo...

Confieso que cuando lo leí estaba todavía a tres metros de la realidad, dormido y perezoso, así que lo entendí sin comprenderlo (sic).

Ahora que lo leo, tranquilo, de noche y con un fernet todavía afuera de mí, comprendo lo que quisiste decir, y... joder, es verdat. No lo había pensado de esa forma.

(Después charlamos sobre "nosotros, los diseñadores")

1:27 a. m.  
Blogger Juan Martín dijo...

Se me ocurren varias cosas:
1) Existe una actitud, tal vez adolescente, tal vez simplemente humana, que consiste en intentar ser asociado con un grupo determinado. Mi hermana, durante algunos años se cortó el flequillo a mitad de la frente, se puso una lengua que se asomaba de una boca en la botamanga de un pantalón, se tiñó el pelo de negro, se colgó un pañuelo en el cuello y aseguró que le gustaban los Rolling Stones (pero, a decir verdad, los escuchaba muy de vez en cuando).
Mis padres, alarmados (mis padres se alarman con una facilidad sorprendente :"también, con todas las cosas que uno lee en los diarios" es su argumento favorito), no podían entender que aquella niña que ellos conocieron, se hubiera convertido en ese "monstruo". La adolescencia se le terminó cuando tuvo una hija y alcanzó conductas más convencionales.
El tema es el siguiente: parece que en determinados momentos de nuestras vidas queremos ser asociados con un grupo determinado, entonces escondemos ciertas cosas propias detrás del disfraz del estereotipo. Alguien podría acusar de hipócrita (etimológicamente, la palabra proviene de las máscaras que usaban los actores griegos en el teatro) a quien incurre en este tipo de ejercicios. No obstante, si lo pensamos bien, el disfraz que uno elige: ¿no habla un poco del disfrazado?
Porque es cierto que ciertas personas deciden disfrazarse de inteligentes (y, tal vez, hasta terminan siéndolo), pero otros prefieren disfrazarse de potentados y compran un auto grande y les tocan bocina a las señoritas en las calles; otros se disfrazan de personas respetables; etc. Algunos, incluso, se disfrazan por la negativa: "Como no quiero que me vinculen con determinado grupo, voy a dejar bien en claro que pertenezco a otro" (dicen que Michael Jackson no quiso ser asociado con la gente de color y se puso una verdadera máscara en el rostro).
En síntesis, tal vez sea imposible escondernos cuando nos enfrentamos a un buen intérprete: piedra libre para Pedro, que está detrás de ese árbol, sospechosamente oculto con Laura.
Por lo pronto, yo debo reconocer que cuando hay un baile de disfraces, alquilo siempre uno de tortuga ninja, como para hacerle las cosas más complicadas a quien quiera sacar una conclusión de mi elección.
Bueno, tengo más ideas pero no las voy a tipear en este momento, porque tengo otras cosas que hacer.
La sigo más tarde.

12:10 p. m.  
Blogger nicol dijo...

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